1.
La genética y los factores ambientales en la selección
En
los procesos de selección de ejemplares debemos tener en cuenta
tanto los factores genéticos como los ambientales, ya que ambos
intervienen en el desarrollo y la expresión de las características
de un canario.
La
genética no determina de forma rígida el resultado final, sino que
establece predisposiciones y un determinado abanico de posibilidades.
Dentro de ese abanico, las condiciones ambientales pueden facilitar,
limitar o modificar la expresión de los caracteres. Unas condiciones
favorables pueden permitir que se manifiesten cualidades que, en
otras circunstancias, permanecerían poco desarrolladas o incluso
ocultas. Del mismo modo, unas condiciones desfavorables pueden
impedir que un ejemplar exprese plenamente sus posibilidades.
Por
tanto, no debemos identificar necesariamente la calidad que
observamos en un ejemplar con su verdadero potencial genético. Lo
que observamos es el resultado de la interacción entre su
constitución genética, su ambiente de desarrollo y las
circunstancias concretas en las que se expresa.
Esta
relación podemos representarla mediante la siguiente fórmula:
P=G+E+(G
x E)
Donde:
P:
valor fenotípico, es decir, las características que manifiesta el
ejemplar.
G:
valor genotípico, relacionado con su constitución genética.
E:
efecto ambiental, que puede ser favorable o desfavorable.
G ×
E: interacción entre el genotipo y el ambiente, que representa la
diferente respuesta de cada constitución genética ante unas mismas
condiciones ambientales.
Esta
fórmula nos permite comprender que el ambiente no solamente puede
limitar la expresión de determinadas características, sino también
favorecer su desarrollo y manifestación.
En
el caso del canto, el ambiente no debe entenderse únicamente como el
espacio físico. La alimentación, la salud o las condiciones
generales del aviario, también forman parte de él, así como las
circunstancias acústicas y sociales en las que se desarrolla el
joven: la presencia de otros machos, la convivencia con parientes, la
competencia entre hermanos, el ruido ambiental o la existencia de
referencias vocales no deliberadas, etc.
En
consecuencia, la valoración de un ejemplar no debería basarse
exclusivamente en lo que observamos, sino que también deberíamos
intentar conocer las circunstancias en las que se ha desarrollado y
su capacidad para transmitir esas cualidades a su descendencia.
Esto
tiene una especial importancia en los cruces que efectuamos en
nuestros aviarios. El resultado de una determinada pareja no depende
exclusivamente de la calidad fenotípica de los reproductores, sino
también de su mérito genético, de la combinación de genes que
reciben los descendientes y de las condiciones ambientales en las que
estos se desarrollan.
Un
reproductor extraordinario no garantiza necesariamente una
descendencia extraordinaria, del mismo modo que un ejemplar que no ha
conseguido expresar plenamente sus posibilidades no tiene por qué
carecer de una genética valiosa.
Por
tanto, debemos distinguir entre dos objetivos que, aunque están
relacionados, no son equivalentes: obtener ejemplares fenotípicamente
sobresalientes y obtener reproductores capaces de transmitir y
consolidar esas cualidades en las generaciones siguientes.
2.
La consistencia vocal del canto en el macho de segundo año
En
los canarios de canto, especialmente en el Cantor Español, existe
otro aspecto que considero de gran importancia dentro de la
selección: la estabilidad y consistencia vocal de los giros vocales
en el macho de segundo año.
El
canario experimenta cambios importantes a lo largo de su desarrollo y
de sus diferentes ciclos biológicos. Entre ellos debemos considerar
los procesos de plasticidad neuronal y neurogénesis estacional que
tienen lugar en determinadas regiones del cerebro relacionadas con el
canto.
La
neurogénesis consiste en la formación de nuevas neuronas. En las
aves cantoras adultas, estos procesos se han estudiado especialmente
en el núcleo cerebral HVC, una estructura fundamental en la
organización y producción del canto.
La
renovación neuronal y la reorganización de los circuitos nerviosos
forman parte de la plasticidad del sistema del canto. Sin embargo,
estos procesos no significan que el canario tenga que reconstruir o
aprender nuevamente todo su repertorio vocal después de cada ciclo
estacional.
Precisamente,
lo interesante desde el punto de vista de la selección, y
especialmente en el canario Cantor Español, criado bajo No
Educación, es observar cómo el ejemplar mantiene la identidad y
las características de sus giros a pesar de los cambios fisiológicos
y neuronales que experimenta.
Cuando
un macho de segundo año vuelve a manifestar giros con
características estructurales y acústicas semejantes a los que
desarrolló durante su primer año, podemos hablar de una determinada
estabilidad y consistencia de de su expresión vocal.
La
investigación en canarios ha mostrado que una parte de la identidad
individual del canto puede reaparecer de un año a otro, incluso
cuando se altera la retroalimentación auditiva. Esto sugiere que
existen mecanismos internos que contribuyen a la conservación de
determinados rasgos vocales, aunque no permite atribuir esa
conservación exclusivamente a la genética.
3.
Los factores que intervienen en la consistencia vocal
La
consistencia vocal del canto no debería atribuirse exclusivamente a
la genética. En ella intervienen diferentes factores que debemos
considerar conjuntamente.
Entre
los principales podemos destacar:
1.
Factores genéticos: predisposiciones hereditarias que condicionan
las características del canto, las capacidades de aprendizaje vocal
y el rango de expresión posible.
2.
Factores ambientales: condiciones físicas, acústicas, sociales y de
desarrollo en las que vive el ejemplar.
3.
Factores de aprendizaje: experiencias auditivas y sociales que pueden
modular la adquisición, organización y mantenimiento del
repertorio.
4.
Neuroplasticidad y neurogénesis: procesos de reorganización y
renovación neuronal que intervienen en el funcionamiento y
mantenimiento de los circuitos cerebrales relacionados con el canto.
5.
Factores hormonales y fisiológicos: cambios estacionales y
endocrinos, especialmente los relacionados con la testosterona, que
influyen en la actividad vocal y en el funcionamiento del sistema
nervioso.
Podemos
representar esta relación mediante una segunda fórmula:
C=f
(G, E, A, N, H)
Donde:
R:
consistencia de los giros vocales.
G:
factores genéticos.
E:
factores ambientales.
A:
factores de aprendizaje y experiencia auditiva o social.
N:
neuroplasticidad y neurogénesis.
H:
factores hormonales y fisiológicos.
Esta
expresión representa un modelo conceptual de los factores que pueden
intervenir en la consistencia del canto, no una ecuación matemática.
4.
La importancia de la consistencia vocal en la No Educación
En
el Cantor Español, esta cuestión adquiere una importancia especial
cuando la relacionamos con la No Educación.
En
un sistema de No Educación no se impone deliberadamente un maestro
ni un modelo acústico preestablecido que dirija la formación del
repertorio. Sin embargo, esto no significa que el joven canario se
desarrolle al margen de toda influencia ambiental o social.
El
canario es un ave que aprende el canto y que puede incorporar nuevos
elementos a lo largo de su vida. Por ello, aunque no exista una
educación dirigida, el joven puede recibir referencias acústicas
procedentes de los otros machos con los que convive en el voladero
(hermanos) o de las condiciones sonoras del aviario.
Por
esta razón, en la No Educación debemos entender que buscamos
minimizar la dirección deliberada del repertorio, no eliminar por
completo la influencia del ambiente y del aprendizaje.
La
observación del macho de segundo año nos permite comprobar hasta
qué punto conserva la identidad de los giros que manifestó durante
su primer año. Si estos mantienen sus características estructurales
y acústicas, podemos considerar que existe una determinada
estabilidad en su expresión vocal.
No
obstante, debemos tener presente que la consistencia vocal no
demuestra por sí sola que un giro tenga un origen exclusivamente
genético, ni que su conservación sea independiente de las
condiciones ambientales, del aprendizaje o del estado fisiológico
del ejemplar.
Por
este motivo, considero conveniente distinguir entre dos conceptos:
1.
Estabilidad del canto: capacidad del ejemplar para conservar la
identidad y las características de sus giros a través de diferentes
ciclos biológicos.
2.
Consistencia vocal del canto: grado de semejanza con el que vuelve a
manifestar esos giros en diferentes momentos o temporadas, medido en
condiciones comparables.
Ambos
conceptos están relacionados, pero no son exactamente lo mismo. La
consistencia es un indicador valioso de consistencia individual, pero
no equivale por sí sola a heredabilidad ni permite afirmar que una
cualidad será transmitida a la descendencia.
5.
La valoración práctica de la consistencia vocal
Para
que la observación del macho de segundo año tenga un valor real
dentro de la selección, conviene realizarla de forma ordenada y
comparativa.
No
basta con recordar que un giro era parecido al del año anterior.
Debemos intentar registrar y comparar las características del canto
en condiciones lo más semejantes posible. Entre los aspectos que
conviene considerar podemos destacar:
1.
La época de la observación, procurando comparar periodos
fisiológicos equivalentes.
2.
El estado de muda, la condición física y el estado hormonal del
macho.
3.
Las condiciones acústicas y sociales en las que se encuentra el
ejemplar.
4.
La motivación y el contexto en el que canta.
4.
Las características medibles del giro: frecuencia, duración, ritmo,
modulación, secuencia, etc.
5 La
comparación con otros ejemplares emparentados, especialmente
padre-hijo, hermanos y descendientes.
De
este modo, la consistencia vocal deja de ser una simple impresión y
se convierte en una herramienta más objetiva para valorar la
consistencia de la expresión vocal.
6.
Consideración final
En definitiva, ante un canario de canto extraordinario no siempre podemos determinar en qué medida su calidad procede de su potencial genético y en qué medida ha sido condicionada por las circunstancias ambientales en las que se ha desarrollado. Ambos factores intervienen en la expresión del canto y, en ocasiones, interactúan de tal manera que resulta difícil separar sus efectos.
Por eso, la selección no debe limitarse a valorar la calidad del ejemplar, sino que debe intentar conocer también su capacidad para transmitir esas cualidades a su descendencia. Un buen canario demuestra lo que puede llegar a expresar; su descendencia nos aporta información sobre lo que es capaz de transmitir.
La genética establece predisposiciones, el ambiente y el aprendizaje condicionan su expresión, y los procesos de plasticidad neuronal participan en el desarrollo y mantenimiento del canto.
En este sentido, la observación del macho de segundo año constituye una herramienta especialmente interesante para la selección del Cantor Español, ya que nos permite estudiar la estabilidad y la consistencia de su expresión vocal después de haber atravesado nuevos ciclos biológicos.
No se trata solamente de seleccionar un buen canto, sino de intentar identificar aquellas cualidades que, además de manifestarse, mantienen su identidad y presentan indicios de poder transmitirse a las generaciones siguientes.
Esta diferencia es fundamental para avanzar en una selección genética más rigurosa y consolidar las características que definen el código de canto del Cantor Español.
2026. Pedro Mata. Teoría de la No Educación.