Un programa de cría en canaricultura de canto entiendo que debe fundamentarse no sólo en la selección, sino también en la conservación de diferentes opciones genéticas que permitan al criador seguir tomando decisiones a lo largo de las generaciones futuras.
Seleccionar no debe consistir únicamente en identificar los mejores ejemplares y descartar todos los demás. Supone, además, disponer de una base genética suficientemente amplia, con distintas características y cualidades, sobre la que poder trabajar, comparar resultados y establecer nuevas combinaciones. La obsesión por reproducir exclusivamente con los campeones de la temporada o buscar un determinado pedigrí o criador, suele generar un cuello de botella artificial, que es mas perjudicial que beneficioso para la selección. Este cuello de botella se agrava todavía mas cuando el coleccionismo de nombres y la fascinación por los trofeos, sustituyen al criterio técnico. Lo que parece una búsqueda de la excelencia es, en realidad, una moda peligrosa.
Debemos entender que un ejemplar que no destaca en una determinada característica no tiene por qué carecer de valor genético. Es posible que transmita otras cualidades que, combinadas con las de otro individuo, contribuyan a obtener descendencias interesantes. Por ello, eliminar opciones de manera indiscriminada puede convertirse en un grave error dentro de cualquier programa de cría.
Cuando reducimos excesivamente las alternativas, no solo disminuye la diversidad genética disponible, sino que también se limita nuestra capacidad de selección. En ese punto, el criador deja de tener posibilidades reales de elegir entre distintos caminos y termina trabajando con las pocas opciones que ha conservado. En poblaciones reducidas, esta pérdida de variabilidad puede favorecer, además, el aumento de la consanguinidad y reducir la respuesta futura a la selección.
La evolución de una línea de canto requiere precisamente lo contrario: disponer de alternativas que permitan corregir defectos, reforzar cualidades, explorar nuevas combinaciones y orientar la selección hacia los objetivos establecidos. El canto del canario depende tanto de factores genéticos como del ambiente, de modo que mantener la diversidad en las líneas reproductoras resulta especialmente relevante para conservar diferentes posibilidades de expresión vocal.
Esto no significa conservar todos los ejemplares ni renunciar a descartar aquellos que no reúnen las condiciones necesarias. Significa comprender que la selección debe realizarse con una visión a largo plazo, diferenciando entre lo que conviene eliminar y aquello que, aunque no sea excepcional en el presente, puede resultar valioso para el futuro. Para lograrlo, el criador estratégico debe mantener líneas o familias de reserva, cuya función no es el éxito inmediato en los concursos, sino salvaguardar la riqueza del aviario.
Una selección eficaz no se limita a elegir los mejores individuos de cada generación. También debe procurar que los reproductores utilizados representen un número suficiente de familias y líneas, evitando concentrar la descendencia en muy pocos ejemplares. Cuanto menor sea el número efectivo de reproductores, mayor será el riesgo de pérdida de variantes genéticas y de aparición de problemas asociados a la consanguinidad.
La verdadera capacidad de selección no consiste solamente en saber elegir los mejores ejemplares, sino también en saber conservar las opciones que nos permitirán seguir eligiendo en las próximas generaciones.
Porque, cuando eliminamos todas las alternativas, eliminamos también buena parte de nuestras posibilidades de evolución y futuro.
Y es que, al final, la selección también es una cuestión de números. No es lo mismo seleccionar entre 100 ejemplares que hacerlo entre apenas 10. Cuanto mayor sea la población de partida, más posibilidades tendremos de encontrar individuos con características realmente excepcionales y combinaciones genéticas interesantes. Además, trabajar con una muestra más amplia permite conservar una mayor diversidad genética y evitar que la deriva genética condicione tanto los resultados. En definitiva, cuanto mayor sea la base de selección, más posibilidades tendremos de conseguir una mejora genética sólida y consistente a lo largo de las generaciones.
2016. Pedro Mata. Teoría de la No Educación.